Diario de un video analista en Oriente Medio

Por Carlos Jiménez

15-January-2020 en Usuarios

16 min lectura

Carlos Jiménez. Analista táctico y preparador físico en el Al Orouba SC (Omán). Anteriormente, analista táctico en el Al-Ain FC (Emiratos Árabes Unidos), preparador físico y entrenador en el fútbol base de Villarreal CF y CD Roda.

Con el éxito del fútbol español en los últimos años, los profesionales de nuestro país hemos visto como nuestro prestigio ha crecido más allá de nuestras fronteras. A mí me llegó esa oportunidad y no la desaproveché. Quizás mi experiencia os sirva a muchos de vosotros como aprendizaje o, al menos, para entender lo que significa hacer las maletas y marcharse a un lugar remoto para hacer lo que más os gusta.

 

El 12 de febrero del año pasado (2019), tras finalizar de grabar un partido con el CD Roda, recibí una llamada del que fuera entrenador del Villarreal CF, Juan Carlos Garrido, para ofrecerme formar parte de su equipo técnico en el Al Ain CF –equipo de los Emiratos, más conocido por su final en la final del Mundial de Clubes frente al Real Madrid- como analista táctico.

 

El reto de entrenar fuera

 

Una llamada que cambió mi vida para siempre. Lo hablé con mi familia y decidimos dar el paso.

 

Hice las maletas, cargadas de ilusión y muchas ganas de trabajar, para partir al día siguiente rumbo a las remotas tierras emiratíes en la que sería mi primera andadura en el fútbol profesional.

 

 

Aparte de tener la oportunidad de probar mi valía en una categoría y un país totalmente distintos –imaginaos el salto de la Tercera española a la exótica Liga Árabe del Golfo y Champions League de Asia- , también tenía la oportunidad de trabajar en un contexto cultural absolutamente distinto.

 

El video análisis, una ayuda esencial

 

Una particularidad de la Liga Árabe del Golfo es que, a diferencia de Europa u otras competiciones, en tu plantilla solo puedes contar con cuatro jugadores foráneos (un asiático y tres extranjeros de otras nacionalidades). En nuestro caso, contábamos con un sueco, un japonés, un brasileño y un portugués. Por si fuera poco, el servicio médico del club era croata.

 

El resto de la plantilla, de Emiratos. Imaginad la cantidad de culturas que se mezclaban en el vestuario.

 

En este mundo globalizado el inglés ayuda, pero no todos los jugadores lo hablaban o entendían. Disponíamos de un técnico asistente local que hacía las veces de traductor en entrenamientos, charlas o reuniones tácticas.

 

En mi caso, trabajar con un programa de video análisis me facilitó el trabajo. Con las imágenes, comunicarme con el jugador era más sencillo: ya que en los videos que les hacía individualmente si quería resaltarles algo le añadía al dibujo en el video o cartel en inglés con KlipDraw.

 

Si no me entendían a través del inglés, lo hacían con las imágenes.

 

 

A veces, una imagen vale más que que mil palabras y justamente en nuestro oficio, este dicho viene que ni pintado. Más si trabajamos en un país fuera del nuestro dónde existen barreras como el idioma.

 

Amoldarse al destino y a las circunstancias

 

Cada cultura tiene sus propias costumbres. En los países árabes, mucho más. Y, en estos casos, o te adaptas o jamás vas a poder tener éxito. Algunas peculiaridades que aprendí en Emiratos:

 

Entrenábamos por las tardes, fuera de horarios de los rezos, pues la mayoría de la plantilla rezaba cuatro ó cinco veces al día. Solíamos entrenar a las 18:00 ó 19:00h para que no interfiriera en sus costumbres. Además, las altas temperaturas que hacía por la mañana que te impedían entrenar durante el día.

 

En Ramadán, entrenábamos a las 22:00h, después del ayuno de los jugadores ya que ellos solo podían ingerir alimentos una vez el sol se hubiera puesto.

 

Mi primera experiencia en Al Ain FC

 

Mi día a día como analista no era muy distinto mucho al realizado en España, salvo por la presión de trabajar en un club grande al que se le exigía ganar partidos y títulos. ¡Todo un reto!

 

El trabajo durante la semana

 

Aprovechaba las mañanas para ver partidos del rival, entre cuatro o cinco, y por las tardes grababa las sesiones de entrenamiento. Podía acceder fácilmente a los videos ya que los medios que disponía el club eran muy grandes. En concreto, podía descargar los videos de plataformas como Wyscout o InStat.

 

De lunes a miércoles visionado de entre cuatro y cinco partidos del rival y hacer filtrado información de los partidos para el primer y segundo entrenador: un análisis de diez minutos por cada partido, en el que incluíamos momentos del juego y su estrategia a balón parado.

 

Una vez el cuerpo técnico hacia el visionado de este primer informe, el miércoles y jueves hacía el análisis final del rival previo partido con aquellas acciones más importantes que el cuerpo técnico querría que apareciesen en el video.

 

Los días previos a partido

 

El viernes o sábado, en función del día de partido, dividíamos el informe del rival en dos partes:

 

La noche previa antes de la cena veíamos el informe del rival en cuanto a los momentos ofensivos y defensivos del rival, sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Un video de 4-5 minutos en el que se veía el video de forma cronológica del minuto 0 al 90 se extraía de cada partido dos o tres particularidades importantes del rival.

 

 

El día siguiente, una segunda sesión, con acciones a balón parado y cómo íbamos a jugarles nosotros. En este video, incorporábamos tareas tácticas trabajadas durante la semana en los entrenamientos.

 

El día del partido

 

Además, el día de partido, mientras los jugadores se prepararan para el partido y se cambiaban de ropa, íbamos jugador por jugador y les enseñábamos videos de un minutos de acciones ofensivas y defensivas suyas de como queríamos que actuara durante el partido.

 

Gracias a la gran capacidad que tenía esta liga en cuanto a servicios tecnológicos nos permitía tener acceso a internet en todos los estadios y transmitir imágenes desde mi posición al banquillo.

 

La información que se transmitía era muy sencilla y directa: desajustes defensivos por parte de nuestro equipo, zonas del campo factibles de atacar al rival, distancia entre líneas de nuestro equipo, acciones a balón parado (para corregir marcas).

 

Una vez en el descanso con la tablet si había que recalcar individualmente a algún jugador alguna corrección táctica se le hacía, fuera por parte mía o por parte del segundo entrenador.

 

El trabajo post-partido

 

Al acabar el partido, preparaba un informe visual de nuestro partido para que el entrenador pudiera disponer de la info a la mayor brevedad y hacer las correcciones oportunas durante la semana.

 

El primer día de entrenamiento después del partido les poníamos en el vestuario acciones del partido en bucle en las diferentes televisiones para que ellos las vieran por su cuenta, sin feedback. Es algo que a los jugadores les gustaba y que nos demandaban, ya que les gustaba ver el partido nuestro con cámara táctica ya que se observaban detalles tácticos de ellos que con las imágenes de la realización de televisión no se apreciaban.

 

Aunque ya metidos en la siguiente semana, en los momentos previos a los entrenamientos, iba jugador por jugador y les enseñaba un pequeño video de acciones ofensivas y defensivas buenas y a mejorar que se habían dado en el partido y que queríamos hacer hincapié en ellas en la mejora o en la corrección para próximos partidos (muchos jugadores al cabo de las semanas te los iban demandando para que se los pasaran en USB y los pudieran tener en casa y verlos tranquilamente).

 

Esta inercia nos llevó a que primero lo vieran conmigo y luego se les pasaba en un pendrive o por correo. Incluso creamos un grupo de WhatsApp con los jugadores que más demandaban videos y semanalmente se les enviaba material suyo y de los rivales a los que nos íbamos a enfrentar.

 

Toda una experiencia, como he dicho. No quiero olvidar agradecer la confianza depositada en mi para este proyecto a quien fuera mi mentor durante la época universitaria y el entrenador que me llevó al fútbol profesional, Juan Carlos Garrido. 

 

Omán, el segundo destino

 

En el fútbol nunca sabes cuándo puede volver a llegarte la oportunidad, en el extranjero o en España. Por mi experiencia, tengo la sensación de que en el futbol profesional español – y, en general, en el europeo- cada vez está más difícil entrar porque la competencia es muy dura y cada vez somos más y estamos más formados. Pero sí que tenemos que tener una cosa clara: en el extranjero el producto español está muy bien valorado.

 

Hablo desde mi corta experiencia y pienso que si no tienes ningún miedo a volar solo, a salir fuera de tu zona de confort, debes estar preparado porque al final tendrás la oportunidad de trabajar en el extranjero y conocer otras gentes, otros grupos de trabajo, otros idiomas y culturas que en un futuro te pueden enriquecer y por qué no, relanzar tu carrera en casa a partir de esa experiencia en el extranjero.

 

 

Así es cómo me llegó la segunda oportunidad. El 22 de noviembre recibo una nueva llamada. Esta vez de un entrenador español, Juanma Martínez, para entrar en su equipo como analista táctico y, además, como preparador físico en el Al Orouba SC, equipo de la primera categoría de Omán, que lucha por la salvación y, en el momento de escribir este artículo, clasificado para cuartos de final de la Copa del Sultán.

 

Dos experiencias árabes totalmente distintas

 

A pesar de que pueden parecer dos experiencias similares, lo cierto es que el trabajo es totalmente diferente en cuanto a nivel de la plantilla, medios de los equipos y del campeonato.

 

Yo buscaba continuar en el fútbol profesional y por eso me embarqué en esta nueva aventura.

 

En este equipo, la dinámica de trabajo era totalmente distinta, ya que no solo realizaba la función de analista sino también de preparador físico.

 

A nivel cultural, las mismas costumbres que en el resto de países árabes. Y, una vez más, la barrera idiomática. En este caso, incluso peor que en Emiratos, porque los jugadores omaníes hablaban y entendían el inglés menos que en nuestra anterior experiencia.

 

Contábamos con un ayudante del entrenador que hacía de intérprete hacia los jugadores. Cuando el entrenador da una charla, yo traduzco al inglés y el intérprete, a su vez, al árabe. Otro tanto para las charlas individuales con los jugadores. Los jugadores extranjeros de esta liga suelen ser africanos y, una vez más, su nivel de inglés era menor que en Emiratos.

 

Menos recursos, más ingenio

 

Otro hándicap que nos encontramos al llegar a esta competición es que, al ser una liga de menor envergadura, no todos los partidos estaban en las plataformas como Wyscout o Instat. Así que tuvimos que agudizar el ingenio, ponernos en contacto con televisiones del país a través del club para que nos enviaran cada semana los partidos y los que no, pues enviábamos a un cámara local para grabar el partido.

 

 

Tampoco podíamos grabar los entrenamientos porque no disponíamos de personal para ello. Así que hablamos con el club para que acometiera la contratación de una persona que nos grabara las sesiones un par de veces en semana, además del día de partido, si no había televisión.

 

Al yo estar de preparador físico durante los partidos, no hacíamos análisis en vivo ni dábamos ningún tipo de feedback visual a los jugadores en el descanso, pues la persona que nos grababa no era nada especializado en el fútbol un mero trabajador del club que nos hacía esa función de grabación.

 

En cuanto a la dinámica de trabajo era la misma, aunque con menos información. Al final, lo que tocaba era adaptarse al contexto donde trabajábamos y sacarle el máximo partido a nuestro ingenio para tener la mayor información posible y poderles enseñar a los jugadores la máxima información posible en cuanto al rival y en cuanto a nuestro propio equipo.

 

Después de llevar dos meses en este nuevo país, puedo decir que la experiencia a nivel profesional es muy gratificante e enriquecedora y que me ha servido a mejorar en muchas facetas que desconocía porque pienso que es fácil entrenar o estar de analista en un equipo con muchos recursos materiales u económicos, pero cuando carecen esos recursos materiales u organizativos de la liga o del club, ahí se ve tu autentica valía como analista o entrenador.

 

Crecimiento personal y profesional

 

Y me comparo con ese analista que era yo cuando estaba en fútbol base o en Tercera División, o aquellos analistas que están en equipos regionales, dándolo todo con el mínimo de recursos y sacándole el máximo rendimiento para que su equipo obtenga la mayor información para el bien del equipo y el jugador.

 

Así que en resumen dada mi corta y humilde experiencia en el extranjero podría decir que no importa, el país, el idioma, la cultura, el equipo al que vayas a trabajar si realmente amas la profesión de analista y no te llega la oportunidad en tu país no dudes si algún día te sale la oportunidad de trabajar en el extranjero porque a la larga esto se convertirá en una gran experiencia y desarrollo en tu profesión.

 

Que el miedo o la duda no sea un impedimento para querer trabajar más allá de tu país, porque al final el que no está dispuesto a arriesgarlo todo, no está preparado para ganar nada.

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